La Grafoscopía, a diferencia de otras ciencias, tiene distintas corrientes doctrinarias, inclusive algunas con un grado de oposición entre sí. Pero existen muchas técnicas y métodos que llevan a un mismo resultado, con un alto grado de confiabilidad. Pero como litigante, te has preguntado ¿cómo es que un perito sabe que una firma le proviene a la persona o no? ¿Y por qué siempre (o casi siempre) existen opiniones opuestas entre los peritos propuestos?, en esta entrada te lo explicamos…
Primero responderé a la segunda pregunta pues es más simple. Tal vez pienses en calificativos como corrupción o falta de ética, y probablemente en muchos casos no te equivoques, pero no en todos. Pueden existir genuinas discordias entre la opinión de expertos de parte, y no por ello quiere decir que uno de ellos haya sido corrompido. En realidad, algo te va a sonar muy escandaloso, es el hecho que todos los peritos de parte son parciales, si, todos.

Me refiero a la primera acepción, es decir, fue ofrecido por una de las partes. Inclusive, el sistema judicial espera que el dictamen aportado por el experto de cada parte, ratifique la teoría de su oferente. Esto es así, ya que la actividad probatoria de las partes debe ser confirmatoria no exploratoria, es decir, se ofrece la prueba pericial para acreditar, no para investigar. Basta la lógica de considerar que, si una de las partes pensará que la verdad no le asiste, no presentaría una prueba pericial. Y no es tan desapegado a otro tipo de probanzas, como la testimonial, pues es de esperarse que, si se presenta a un testigo, es porque aquel corroborará la teoría que propone aquella parte, sin embargo, no quiere decir que se le otorgue pleno valor probatorio, pues eso dependerá de la consistencia de su testimonio, entre otras cosas. Lo mismo sucede con el dictamen, prevalecerá la opinión que mejor sustentada esté.
Inclusive la falta de preparación del perito puede hacerle cometer un error de valoración, al caer en el engaño del falsificador (y concluir que la firma si proviene del autor a quien se le atribuye cuando en realidad no), e incluso, caer en la treta del disimulador, quien ha deformado su propia escritura para inducir al error a la Autoridad, es así como el perito al carecer de los criterios correctos para sortear la maniobra, termine asumiendo que la firma no proviene, cuando si fue puesta por el sujeto a identificar. Ese tipo de fenómenos, podrá hacer que genuinamente aquel órgano de prueba esté convencido de su conclusión, pero ésta sea errada.
Ahora, respecto a ¿Cómo llega un perito a la conclusión de que la firma proviene o no de la persona a quien se le atribuye?… Naturalmente, sería imposible enseñar en un solo texto a hacerlo, pues para ser un analizador de firmas profesional, es una labor que nunca acaba, y que requiere cuando menos, cientos de horas de adiestramiento en diversas técnicas e investigaciones en la materia. Lo que, si se puede decir, es que en esencia partirá de dos cosas, de la comparación y de un silogismo. Muy simple:
- Premisa mayor: Las firmas indubitables base de cotejo, provienen con toda certeza del sujeto a identificar, pues la ley le da ese alcance.
- Premisa menor: La firma cuestionada tiene Características Relevantes similares y suficientes para afirmar que provienen del mismo origen que las firmas indubitables.
- Conclusión: La firma cuestionada si proviene del sujeto a identificar.
Es así, como la determinación de las Características Relevantes (también llamadas Grupo de Gestos Gráficos), es lo que el perito tendrá que identificar por medio de distintos métodos y técnicas, para luego validar su presencia o no en el patrón dubitable partiendo de la inducción-deducción. Ahora, si las ejecuciones se parecen, pero no cuentan con los indicios correctos, es que el perito concluirá que no proviene de aquella persona.
Quinta Ley del Grafismo: “Cada individuo posee una escritura que le es propia y que se diferencia de las demás”.

Recuerde, el hecho que dos firmas se parezcan no quiere decir que provengan de la misma persona, pues esa es la intención del imitador; y que dos firmas no se parezcan no quiere decir que no provengan del mismo origen, pues el disimulador tendrá ese propósito para evadir su responsabilidad.